viernes, 27 de abril de 2012

Con B de Felicidad

1ra parte

Cuando Bernardo salió del closet no había nadie para recibirlo. Mucho menos para sorprenderse o escandalizarse. A nadie le interesaba su orientación sexual. De hecho, a nadie le interesaba él.
En el colegio era ignorado por todos sus compañeros. Ni siquiera lo consideraban objeto de burla o victima de crueldades. Sus profesores lo evitaban y preferían consentirlo con una buena nota a reprobarlo y correr el riesgo de tener que verle la cara al próximo año. Tenía más amigos imaginarios que conocidos, pero la psicopedagoga lo diagnosticó como “un niño con aptitudes sobresalientes en las áreas intelectual y artística, y un nivel de madurez acorde a su edad cronológica” para no tener que admitirlo como paciente.
Bernardo era, lo que se dice, un pibe desagradable. Mejor dicho, una desgracia. Sobrepeso, petizo, sucio, hediondo y con más pelos en la nariz que en la cabeza. Su rostro era, lisa y llanamente, horrible, y es sólo una forma de decir, ya que estaba todo poceado, grasoso y repleto de acné. Resultaba difícil mantenerle la mirada e impensado besarlo o comer a su lado. Incluso su voz era un problema, causaba un potente efecto depresor, tal como el de una radio AM mal sintonizada, un domingo por la tarde, en una oscura verdulería de barrio. Su presencia era dolorosa. Pocas veces la genética se equivocaba tanto y tan mal.
Al cumplir dieciocho años, su madre le regaló un pasaje de avión, sólo “ida”, a Buenos Aires y un bolsito para guardar sus pertenencias. Antes de despedirlo con una palmada, escribió en una  servilleta usada la dirección de su primo porteño, Félix, y le deseo mucha suerte. Ella se regaló una botella de champagne y la compañía de un chongo bien dotado para el festejo. Aunque no fue planeado, todo el vuelo estaba vendido a excepción del asiento junto al suyo.

jueves, 12 de abril de 2012

Primerísimo primer plano


Ante la vasta oferta del BAFICI y la complicada tarea de poder discernir que es lo que realmente vale la pena ir a ver, Alfredo Cucchettraspi (director, tecladista y dueño del videoclub “Los Cazafantasmas de Ituzaingó”) nos recomienda 5 pelis imperdibles. 







“Le pomme verte” (Francia. Ciencia Ficción Post-Renacentista)
Un viaje por el corazón de la joven Bleuenn  y su relación con un androide milenario, programado para asesinar a su padrastro. Preciosa historia de amor con retazos de comedia, en medio de un tormentoso drama familiar.


“Usted no conoce el fuego” (Paraguay. Thriller Psicológico)
La odisea de un policía retirado que deberá iniciar una guerra contra la mafia para salvar al hermano de su mejor amigo. Drogas, prostitución, armas y poesía urbana en esta obra maestra del séptimo arte.


아이들을 위해 (Corea del Norte. Fantasía Erótica)
Del aclamado Sim Kin Ping Yuk Do. Ganadora del Buitre Ciego de Munich y la Magnolia Turquesa de Viento de bronce en el reciente Festival de Nueva Atlantis.
Emotiva y sorprendente historia de tres niños disléxicos que intentan descifrar el diario del domingo, para conseguir un trabajo y hacerse de dinero para comprar un bote.  


Söngvararnir á Íslandi. Fjörutíu og níu daga á túr“ (Islandia. Documental)
El director Hüllendorf Svnárasuhíg retrata la vida de las veinticuatro coristas de Björk durante cuarenta y nueve días de gira por tres continentes. No incluye escenas de desnudo.


"Titanic 3D" (EEUU. Vanguardia)
Cuenta la historia de Jack y Rose, dos jovenes  perteniencientes a distintas clases sociales, que se enamoran abordo de un imponente transatlántico de última generación y tendrán que sortear todo tipo de obstaculos para poder estar juntos. 



lunes, 9 de abril de 2012

Costa del Ego

Breves chapuzones en el mar de la nada

4.
Volví a Chile.
Santiago es una ciudad limpia. Tiene Pizza Hut y Dunkin' Donuts.
Valparaíso es hermosa. Es como visitar una pintura o habitar una poesía.
Viña del mar sería esa amiga simpática con “un gran corazón” que no sabes a quien presentarle.  
Isla Negra tiene una costa increíble y la principal “Casa Museo” de Pablo Neruda, la más extraordinaria de las tres. En el restaurante “La Cava de Pablo” comí un salmón que seguramente murió feliz.
El festival Lollapalooza estuvo bárbaro. Bien organizado, puntual y pacifico. Los baños químicos tenían espejo, papel y jabón, y no olían a orín. Extrañe el espíritu rockero argentino, con sus cantitos de cancha, los riffs coreados y el pogo más grande de la Vía Láctea, pero después se me pasó.